lunes, 30 de septiembre de 2013

Diego Costa-España: una decisión de largo alcance de Del Bosque



“Si Del Bosque llama a Diego Costa, él estaría contento”, asegura el capitán atlético Gabi respecto al debate que ha generado la posibilidad de que el brasileño pueda formar parte de La Roja de manera inminente. La pelota ha caído en el tejado del seleccionador, que se muestra prudente, cauto y reservado, como en él es característico. Del Bosque no da puntada sin hilo. Piensa, medita, calcula, ve los pros y los contras. Y actúa en consecuencia.
El ariete, que ha consumado un gran arranque de Liga, y lidera la clasificación de máximo goleador empatado con Leo Messi, juró la constitución española el pasado mes de julio adquiriendo la doble nacionalidad. Su llamada con España puede producirse, ya que hasta ahora el brasileño no ha disputado ningún partido oficial con Brasil, aunque sí dos amistosos ante Italia y Rusia, por lo que según el reglamento de la FIFA no hay inconveniente. Aún así, la Federación ha consultado al máximo organismo para salir de dudas.

Diego Costa es un jugador especial, diferente, dos delanteros en uno: Falcao dentro del área y Costa fuera, como lo define José Sámano en El País. De acuerdo. Aquí queda su descripción: “Ante Diego López resolvió con la naturalidad propia de quien se siente iluminado. Es mucho más que un pendenciero: potente, incordión, con una armadura privilegiada para acolchar la pelota y dar un respiro a su equipo. Y, de repente, tan preciso ante el gol que lleva los mismos que Messi. Le han tomado la matrícula y a su alrededor saltan chispas. Ahora también es víctima de su matonismo y se lleva las suyas. Con todo, un jugadorazo”.
Tal vez exagere, quién sabe, pero el caso es que este futbolista vive un momento único en su carrera, que ojalá se prolongue. Por el bien de su equipo, el Atlético, y para beneficio de los que disfrutan con sus aportaciones sobre el terreno de juego. Pero lo que aumentan las dudas tienen que ver con su comportamiento, un comportamiento que requiere un control exhaustivo y permanente. Costa juega al límite en todos los sentidos. Cada partido lo convierte en un asunto personal. Él contra el resto. Baste el ejemplo más cercano: el Real Madrid-Atletico del pasado sábado. Salió con el motor revolucionado y marcó a los diez minutos. Luego se las tuvo tiesas con Sergio Ramos, con Arbeloa, con Diego López, con Pepe, con el árbitro, Mateu Lahoz... Es decir, un duelo tras otro, un sparring tras otro, una afrenta tras otra.
Así es él, un hombre de carácter y pasión, que combina las excelencias futbolísticas con un estilo combativo infinito. Nunca deja indiferente, claro. Puestas las cartas sobre la mesa, la convocatoria por España resolvería un interrogante, pero abriría otros más delicados. Y es que la presencia de Diego Costa cerraría el paso a alguno de los otros delanteros centros habituales de Del Bosque: Torres, Soldado, Negredo, Llorente, Villa. Alguno de ellos vería peligrar su presencia en el Mundial. Una pena. También está el acoplamiento. ¿Cómo encajaría en un grupo homogéneo, bien avenido, poco dado a las disputas? ¿Se limitaría Costa a pelear en el campo? Un enigma. Y en lo meramente táctico, ¿se adaptaría a un sistema tan de juego en corto como el que practica España? Otro dilema. En fin, que decida Vicente del Bosque.

lunes, 16 de septiembre de 2013

Nadal es un hombre de palabra



Álex Corretja le debe agradecimiento eterno a Rafa Nadal. Qué se puede decir de un jugador que es capaz de ganar el Abierto de Estados Unidos un lunes, en Nueva York, viajar a Madrid el miércoles, entrenar esa misma tarde, jugar el viernes la Copa Davis, dar una paliza a su rival, un tal Stakhovsky, y repetir al día siguiente un partido de dobles, donde encima es el mejor de los cuatro sobre la pista.  Pues que no está al alcance de cualquier persona. Eso señaló el capitán español públicamente. Nadal, a su lado, tomó entonces la palabra y comentó: “Si lo he hecho yo, es que puede hacerlo cualquiera”. Corretja lo negaba con la cabeza.
Y es que la modestia de este deportista no conoce límites. Como su palmarés, que pronto añadirá la condición de nuevo de número 1 del mundo. Nadal se ha educado en la disciplina y el respeto. Al adversario, al público, a los aficionados, a la prensa… Es un ejemplo de prudencia y sensatez. Por eso sus discursos en las entregas de trofeos comienzan con las mismas dedicatorias y agradecimientos.
Es el lema de un campeón que evita presumir de ello y que advierte que algún día dejará de ganar y pasará a un segundo plano. Por eso da gracias a la vida por lo que ha conseguido, que ha sido mucho y muy trabajado, y mantiene siempre los pies en el suelo. Un comportamiento imbuido por la familia y aumentado a lo largo de la relación con su tío y entrenador, Toni Nadal, que le machaca la cabeza para evitar cualquier gesto de soberbia. Ya lo tiene tan asumido que no lo olvida jamás.
Nadal es único, es leyenda, es el mejor deportista español de todos los tiempos. Sin discusión. Este año 2013 será recordado, y él lo admite, como el mejor de su carrera. El más emotivo, por producirse tras siete meses lesionado. Ha conquistado (por ahora) 10 títulos (Roland Garros, US Open, los Masters 1000 de Indian Wells, Madrid, Roma, Montreal y Cincinnati, y los torneos de Acapulco, Sao Paulo y Conde de Godó). Sólo ha perdido tres partidos. Una gesta jalonada por sus progresos técnicos sobre la pista. Juega más agresivo, más táctico. Ha mejorado el saque, lee mejor los partidos. Es la consecuencia, además, de una preparación física envidiable.
 La guinda al pastel la ha puesto en la Caja Mágica madrileña, cambiando el chip individual por el colectivo. La predisposición a ayudar al equipo español de Copa Davis a mantenerse en el Grupo Mundial venciendo a Ucrania por 5-0. Un compromiso adquirido que ha cumplido con creces. Una vez materializado, ahí quedan sus manifestaciones: “Lo que he hecho aquí, jugar dos días seguidos sobre tierra batida, después de venir de jugar en pista dura, no es lo mejor para mi físico. Pero me comprometí”. En sus palabras mezcla la
crítica con el orgullo del deber cumplido. Y deja un poso de resquemor y un aviso: no siempre estará para acudir a la cita. Por eso advierte de que algo está haciendo mal la organización de esta competición tan longeva.
Rafael Nadal  descansa en Manacor para preparar el tramo final de la temporada. Sus siguientes torneos serán Pekín (del 30 de septiembre al 6 de octubre) y el Masters 1000 de Shanghai (6 al 13 de octubre). Dos semanas para alcanzar la cima mundial. Se lo merece más que nadie.

martes, 3 de septiembre de 2013

Entrenadores a la calle



El fútbol tiene sus propios códigos. Uno de ellos, sobre todo en España, es cargarse al entrenador en cuanto las cosas van mal a un equipo. No hay tradición de técnicos a medio-largo plazo. Si hay que prescindir de alguien, ahí está el entrenador, que se lleva todas las culpas en la maleta. Es el cabeza de turco de una decisión que no repara en gastos. No cabe otro análisis. Mejor echar a uno que a veinticinco, repiten muchos dirigentes. En este capítulo, los jugadores se libran. En otros también les toca la china.
El último ejemplo lo tenemos en Osasuna. La directiva, o mejor dicho, su presidente, Miguel Archanco, no aguantaban más a José Luis Mendilibar, al que en su momento contrató Pachi Izco. La coartada, tres partidos tres derrotas. Destituido. El primero del curso que acaba de iniciarse. A Mendilibar le renovaron este verano, al parecer contra viento y marea y pese a las numerosas voces discordantes. Se ha visto que fue una medida contraproducente. El equipo rojillo no funciona, se le saltan los costurones y era ya carne de descenso. Urgía la medida, aducen en el seno del club.
Cada vez más discutido, el técnico vasco ha cumplido dos temporadas y dos pellizcos antes de hacer el equipaje para abandonar Pamplona. Llegó a Navarra para suceder al entonces cuestionado José Antonio Camacho y logró la salvación sobre la campana. Su fuerte carácter le granjeó simpatías en un club donde se valora el sudor, la valentía y el  esfuerzo sobre el terreno de juego. Una seña de identidad que no siempre alcanza para obtener buenos resultados.
Su mejor temporada fue la siguiente, cuando luchó incluso por ocupar posiciones europeas. El eje Andrés Fernández-Puñal-Raúl García mantuvo esa esperanza hasta la última jornada y alegró las noches a la afición rojilla. Pero en la campaña 2012-13 volvió el sufrimiento, la agonía, los resultados mediocres, el juego insípido, la lucha por la permanencia. Hasta el final hubo padecimiento. Mendilibar perdió adeptos dentro y fuera. La crisis no se ha detenido y el precio estaba claro.
Osasuna ha sido derrotado sucesivamente por Granada (1-2), Athletic (2-0) y Villarreal (0-3). Suficiente para despedir al preparador vizcaíno. El primer club de Primera en relevar al entrenador durante la temporada 2013-14. “Sentí vergüenza”, ha dicho el presidente Archanco. Si él lo dice.
 ¿Cuál será el próximo?