viernes, 12 de julio de 2013

La pista dura llama a la puerta



Concluido el tercer Grand Slam del año, Wimbledon, el ranking de la ATP ha sufrido un reajuste. El paso por la hierba londinense, en algunos casos efímero como sucedió con Rafa Nadal y Roger Federer, ha influido en las nuevas ubicaciones. Entramos en otra fase, que se extenderá hasta el final de temporada. Ahora se trata de sumar puntos, mejorar, escalar posiciones, abordar el número 1 de Djokovic. Una lucha que se plantea sobre una nueva superficie, la pista dura, durante los próximos cinco meses. Entonces se cerrará el círculo y quedará definido un ranking que no siempre hace justicia. El panorama que se les presenta a los ocho primeros jugadores del cuadro, donde se ubican dos españoles, permite este análisis:
1.       Djokovic. Es el que más puntos defiende (6.080) hasta el final del curso y eso que no ganó el Abierto de Estados Unidos. Con todo, no parece peligrar su liderato, por la ventaja que atesora, a no ser que los resultados sean escandalosamente malos en forma de derrotas en primeras rondas. Mantiene una línea de regularidad envidiable, con el añadido de su buena adaptación al cemento.
2.       Murray. Tiene el segundo puesto bien amarrado, pero debe avalar el triunfo del año pasado en el US Open, su primer Grand Slam. En cambio, cayó en octavos de final en los Masters de Canadá, Cincinnati y París-Bercy, lo que le otorga margen. El oro olímpico 2012 le descuenta esta vez. Él mismo se cuestiona si no perderá el hambre de triunfos tras llevarse Wimbledon. Veremos.
3.       Ferrer. Está en la mejor clasificación de su vida y debe afanarse por conservarla, aunque no le será fácil. De lo que queda, sus mejores resultados fueron el título en París-Bercy y las semifinales del Abierto estadounidense. Tiene bastantes puntos que defender gracias a la Copa Davis del año pasado (semifinales y final), los triunfos en su grupo de la Copa de Maestros y la final de Valencia. Por contra, le fue mal en Cincinnati y no jugó en Canadá ni Shanghai. Su fiabilidad está fuera de duda, pero compite contra unos monstruos.
4.       Nadal. No tiene nada que defender puesto que estuvo lesionado en este tramo de la temporada pasada. Esto quiere decir que todo suma, aunque queda por saber en cuántos torneos participará. La llegada del cemento no es precisamente la mejor noticia para su rodilla izquierda. Se le espera para el Masters 1000 de Montreal, a primeros de agosto, si no compite antes para adaptarse, al que seguirá el de Cincinnati la semana siguiente. Su objetivo principal estará en el US Open, torneo que ya ganara hace tres años. Hay quien ha vaticinado que volverá a liderar el ranking ATP.
5.       Federer. El principal damnificado al caer al quinto puesto, lo que no sucedía desde 2003. Ha llovido desde entonces. De un tiempo a esta parte, el suizo lleva el reloj atrasado. No le funciona el mecanismo de precisión de antaño. La derrota ante Stakhovsky en la segunda ronda de Wimbledon le ha hecho replantearse la temporada. Jugará la próxima semana en Hamburgo, un torneo 500 de tierra batida con la idea de recuperar terreno. Después afrontará la gira americana de cemento que culmina en el US Open a finales de agosto, donde de nuevo están citados los mejores. Defiende el título de Cincinnati y las finales del Abierto de EE. UU y la Copa de Maestros. La final olímpica le resta. Un reto de enormes dimensiones.
6.       Berdych. Poco que perder y mucho que ganar. Su mejor resultado fueron las semifinales del US Open y el triunfo en el torneo de Estocolmo. Tampoco se espera de él que supere a los jugadores que le preceden en el ranking, salvo circunstancias muy favorables. Hoy mismo ha perdido en cuartos de final de Bastaad ante Thiemo De Bakker.
7.       Del Potro. Está llamado a cotas altas, como se vio en su participación en Wimbledon. Pierde los puntos del bronce olímpico 2012. Fue cuartofinalista en el Abierto de Nueva York y ganó los torneos de Viena y Basilea. Puede subir más puestos. Que a nadie extrañe que entre en el top-4.
8.       Tsonga. Acabó lesionado en Wimbledon y eso pone interrogantes a su rendimiento en los próximos torneos. No defiende apenas puntos en Nueva York y sí las finales de Pekín, Metz y Estocolmo.  


martes, 2 de julio de 2013

Los pecados de La Roja



La Copa Confederaciones sacó a la luz algunos defectos de la selección española. Pocos pero concisos, que estaban latentes durante la competición. Como el estilo de juego es innegociable, esta vez no alcanzó para obtener el título. A la que hubo un oponente más físico y mentalizado, La Roja sucumbió. Me apunto al paralelismo con la eliminatoria Bayern Múnich-Barcelona de la pasada Liga de Campeones. La fuerza contra la técnica, dicho en forma resumida.
Brasil hizo de Maracaná un campo de minas para el cuadro de Del Bosque. Pasó por encima de España. Desde que sonaron los himnos hasta la entrega de trofeos. La asfixió, la ahogó en el medio campo, la intimidó con repetidas faltas, la sacó de su hábitat. La Roja se pareció poco o nada a sí misma. El problema venía ya del duelo contra Italia, que enseñó el camino a Scolari.
El seleccionador brasileño tomó buena nota para la final. Y es que en el duelo ante los de Prandelli hubo ya serias dificultades para el manejo del balón, que sólo se solventó de manera clara en la prórroga. Los cambios de Vicente sí funcionaron entonces. Pero la exigencia de 120 minutos y un día menos de descanso agotaron las reservas españolas. De haberlo tenido más seguro, creo que Del Bosque hubiera introducido más novedades en la alineación. Sin embargo, como hombre prudente y conservador que es, tiró del once más clásico. Y no funcionó.
Hagamos un repaso jugador por jugador en la final:
-         Casillas. Pocas intervenciones y tres goles encajados. Tal vez pudo hacer más en el primero. Le falta un punto de forma, tras tanto tiempo parado.
-         Arbeloa. Pésimo. Estaba fundido y llegaba tarde a todas las acciones. No debió ser titular. Obligado el relevo en el descanso.
-         Piqué. Cumplió sin más. Menos atento a los cruces y más lento a la hora de defender. Fue expulsado justamente precisamente por esa razón.
-         Ramos. Todo corazón, le pudo el ansia por lanzar el penalti que hubiera supuesto el 3-1. Bien en defensa, aunque también expuesto al cansancio.
-         Jordi Alba. Pasó las de Caín ante Hulk, que le dobla en kilos. No pudo correr la banda como acostumbra. Discreto.
-         Xavi. Llegó al torneo pasado de forma y se notó. Nunca ha dado tantos malos pases como en este partido. Lento y sin compás, España perdió a su guía principal.
-         Busquets. Enorme en la faceta defensiva. Cortó todo lo inimaginable y se multiplicó para suplir las carencias del medio campo. Ningún reproche.
-         Iniesta. Un superdotado que ya quisieran tener en otras selecciones. Le faltó acompañamiento. Buscó el área siempre con criterio, aunque le martirizaron a base de faltas, la única forma de frenarle.
-         Mata. Le vino algo grande la final. No encontró nunca la ubicación. Lo mejor, la jugada con Torres y Pedro que mereció acabar en gol d
e no mediar David Luiz.
-         Pedro. Otra vez se desgastó por ambas bandas hasta acabar exhausto. Tuvo la ocasión del 1-1 que quizá hubiera cambiado las cosas en el partido.
-         Torres. Lo intentó en su estilo, pero se encontró maniatado por los centrales brasileños, Tiago Silva y David Luiz, que estuvieron impecables.
-         Azpilicueta. Salió por Arbeloa y algo mejoró la línea defensiva, aunque el tercer gol llegara por su lado. Tiene que pulir aún algunos detalles.
-         Navas. Salió para volcar el juego por la banda, pero se olvidaron de él durante muchos minutos. Provocó un penalti claro y poco a poco fue a menos.
-         Villa. Relevó a Torres con el partido decidido y apenas creó peligro. Luchó como en él es costumbre. Tendrá mejores días.
Llegan las vacaciones y luego pensar en el próximo curso. La Roja debe aún solventar los tres partidos de clasificación para el Mundial que le restan (Finlandia-España, 6 de septiembre; España-Bielorrusia, 11 de octubre; España-Georgia, 15 de octubre). El debate sobre la renovación o no del equipo no toca ahora. Poco amigo de revoluciones, el criterio de Del Bosque es mantener el bloque y perseverar en el estilo. El que nos ha hecho campeones del mundo una vez y de Europa dos. Eso sí, con un buen fondo de reserva y las energías renovables. Feliz descanso.