miércoles, 11 de diciembre de 2013

Cena de Nochebuena



Salí al tomar el aire al balcón. El cielo estaba apacible, despejado, hermoso. En el ambiente flotaba un extraño y fascinante sosiego. Me propuse observar el mar en calma y cogí unos prismáticos. Durante largo rato intenté encontrar el horizonte, pero no surgía. Ni rastro de esa línea que delimita el final de la vista. Esperé con ilusión, esperé con tristeza, esperé… Cuando me cansé de esperar, miré de nuevo. Bonita Nochebuena, me dije. Entonces, a lo lejos, divisé algo que se movía lentamente, justo debajo de las estrellas. Una luna llena, plateada y lisa, iluminaba la escena. Intenté acercar el visor y logré distinguirlo. Un montón de cabezas asomaba tímidamente y volvía a desaparecer, como si de un juego infantil se tratara. Poco a poco se fueron acercando. Eran ellos, los mismos, los que siempre lo intentaban. Saltaron al agua y ganaron la orilla. Los focos iluminaron sus rostros. Uno a uno, fueron recogidos. Les taparon con mantas y les tumbaron en la arena. Me quedé absorto, pensando en no sé qué. La llamada de María me sacó del trance. Entré en el salón y comenzamos a cenar, mientras a lo lejos se oía un villancico.

lunes, 28 de octubre de 2013

Messi y la teoría del Mundial



El Clásico Barcelona-Real Madrid lo ganó el conjunto azulgrana por la mínima en resultado y en juego. Ya saben, 2-1. Y tras el partido se desató la polémica. Las quejas madridistas se han extendido por todo el arco nacional en los días siguientes y apuntaban con insistencia a la ceguera arbitral. Se le reclaman dos penaltis, sobre todo el presunto de Mascherano a Cristiano Ronaldo.
 
Pero más allá, si entramos en el análisis de los jugadores, nos encontramos con una sombra llamada Messi. ¿Qué le pasa a Messi? cabe preguntarse, como hacen miles de aficionados. El argentino tuvo una actuación triste, discreta, insípida. No apareció apenas, no est
uvo ni se le esperó conforme avanzaba el choque. Fue un Messi menor, irrelevante, neutro, contra todo pronóstico. Sin influencia en el juego ni participación. Evidenció problemas físicos que parecen venir de atrás. Como consecuencia, no generó peligro ni marcó. Venía de hacerlo días antes en Milán y extrañó su ‘desaparición’ en el partido ante el eterno rival.
Así que el asunto ha generado debate. Fuera de Can Barça se magnifica el problema, claro, cosa que de puertas adentro no parece existir. “No me preocupa que Leo haga o no haga goles porque su aporte siempre es de suma importancia. Ante el Real Madrid trabajó fenomenal para el equipo. Su presencia es muy alentadora dentro del campo”. Son palabras de Tata Martino, el entrenador azulgrana.
En un artículo de Rodolfo Chisleanschi en El País, aporta una teoría. Escribe el periodista argentino: “¿Qué le puede estar pasando al genio? Su carácter cerrado, casi hosco, y su boca callada dan escasas pistas al respecto y obligan a analizar su psicología a partir de sus hechos y sus humores. Pero también, y sobre todo, a partir de cómo ha ido construyendo su carrera, una trayectoria casi sin baches en la que ha ido derribando mitos y récords como quien tumba despreocupadamente castillitos en la arena... Para dar con la solución más adelante: “Y aquí hemos llegado al punto clave. El próximo reto de Lionel Messi tiene día, fecha y hasta hora determinada: 13 de julio de 2014 en Maracaná a las 16. La final del inminente Mundial es para el 10 del Barça la conquista del Olimpo definitivo. Porque es el título que le falta, porque le instalaría definitivamente entre los grandes más grandes de la historia. Nada excita la pasional mente de los argentinos más que la foto de su capitán con la Copa del Mundo en el corazón mismo del fútbol brasileño. Y nadie lo sabe más que el propio Messi. Hacia allí enfoca todos sus cañones esta temporada. Por eso mide y medirá cada esfuerzo, cada sprint, cada regate… El genio no está ni triste, ni incómodo. Solo que tiene la cabeza y el objetivo en otra cosa. Olvídense de Messi”, sentencia.
Bajo este prisma, Leo aportará menos esta temporada a su club, en beneficio de la Albiceleste. El Mundial como foco de atención. Es posible y sería una lástima. Jugar con el freno de mano se nota. No creo que esté al alcance ni siquiera de un genio como el argentino. El arte del ilusionismo se maneja bien en los escenarios, no en los campos de fútbol. Si Messi juega al ralentí, muchos saldrán perjudicados. Los aficionados, la competición y el propio Barça. Esperemos que el argumento expuesto por Chisleanschi no se ajuste por completo a la realidad. O que Messi lo reconsidere. Necesitamos al mejor Leo durante toda la temporada.  

lunes, 14 de octubre de 2013

¿Una Copa de Maestros sin Federer?



Anoten unas fechas: del 4 al 11 de noviembre de 2013. Esos días se celebra en Londres la Copa de Maestros. Un acontecimiento que reúne cada año a los ocho mejores tenistas del curso. El magnífico escenario del O2 Arena acoge un torneo que pone el colofón a la temporada y sirve para entronizar al mejor. Es un torneo que aprecian los jugadores, no sólo por la cuantía de los premios. Su prestigio no se ha visto mermado a lo largo de muchos años. El interés por acudir es evidente y eso conlleva una recta final de alta tensión para conseguir el billete a Londres.

Este año no es una excepción. Incluso parece más emocionante que en otras ocasiones. Una de las razones la aporta Roger Federer, cuya presencia peligra seriamente. Algo inaudito. El suizo ha sido un clásico de esta cita desde hace 12 años, pero los malos resultados de este curso le han colocado en un aprieto. Ahora mismo, a 14 de octubre, ocupa el octavo puesto del ranking, pero depende en exceso de sus actuaciones en Basilea y París-Berçy -los torneos que le restan por disputar-  para confirmarse entre los ocho primeros. El jugador más laureado de la Copa de Maestros –tiene seis títulos- puede verse fuera a sus 32 años, y sin lesión de por medio. Es decir, por factores exclusivamente deportivos. La decadencia se asoma a su cuerpo.
En estos momentos hay cuatro tenistas con la clasificación certificada. Se trata de Rafa Nadal, Novak Djokovic, David Ferrer y Juan Martín del Potro. Esto es, los cinco primeros del ranking, dado que Andy Murray ya ha confirmado su ausencia por seguir la recuperación de su operación de espalda. A ellos podemos sumar virtualmente, aunque no matemáticamente, a Tomas Berdych. Quedan tres plazas, por las que se pelean a cara de perro cinco jugadores. Son Stanislas Wawrinka, el mencionado Roger Federer, Jo-Wilfried Tsonga, Richard Gasquet y Milos Raonic. El asunto está que arde. Se mueven en menos de 500 puntos y todo puede suceder. Dos de ellos se quedan sin viaje a Londres, eso seguro. Tanto es el afán por estar en el fin de fiesta de la ATP que Tsonga, Gasquet y Raonic están dispuestos a exprimirse al máximo con tal de sumar puntos. Por eso juegan tambén esta semana los torneos de Viena, Moscú y Estocolmo, respectivamente. Hay 250 puntos muy jugosos para el ganador.

La lucha por el número 1
Mientras esto se dirime, asistimos a otra batalla encarnizada en la parte alta. Nada menos que la conquista del número 1, donde Rafa Nadal y Novak Djokovic son los combatientes. La gira asiática ha confirmado al serbio como dominador en los dos torneos chinos, reeditando títulos, lo que le confirma como amenaza para la recuperación del escalón más alto del tenis mundial. Djokovic ha superado el trauma del US Open que le ocasionó el mallorquín y está dispuesto a morir matando. Un ejercicio de autoridad al alcance sólo de los campeones. Él lo es. Nadal dispone de margen –jugará Basilea y París-Berçy, como su oponente- al no defender puntos, pero el duelo se presenta bellísimo.
Como bellísimo es que, por primera vez en la historia, haya dos españoles entre los tres primeros de la clasificación mundial. Nadal, como número 1, y David Ferrer como número 3. Un premio al esfuerzo y perseverancia de ambos, amén de su indudable calidad tenística. El de Jávea, que se ha aprovechado de la lesión de Murray, tiene más complicado mantener la posición, pero puede hacerlo si mejora su rendimiento en Estocolmo, Basilea y París-Berçy, donde defenderá el título del año pasado. Le está pesando la temporada, pero la recompensa merece la pena. Por él no va a quedar.

lunes, 30 de septiembre de 2013

Diego Costa-España: una decisión de largo alcance de Del Bosque



“Si Del Bosque llama a Diego Costa, él estaría contento”, asegura el capitán atlético Gabi respecto al debate que ha generado la posibilidad de que el brasileño pueda formar parte de La Roja de manera inminente. La pelota ha caído en el tejado del seleccionador, que se muestra prudente, cauto y reservado, como en él es característico. Del Bosque no da puntada sin hilo. Piensa, medita, calcula, ve los pros y los contras. Y actúa en consecuencia.
El ariete, que ha consumado un gran arranque de Liga, y lidera la clasificación de máximo goleador empatado con Leo Messi, juró la constitución española el pasado mes de julio adquiriendo la doble nacionalidad. Su llamada con España puede producirse, ya que hasta ahora el brasileño no ha disputado ningún partido oficial con Brasil, aunque sí dos amistosos ante Italia y Rusia, por lo que según el reglamento de la FIFA no hay inconveniente. Aún así, la Federación ha consultado al máximo organismo para salir de dudas.

Diego Costa es un jugador especial, diferente, dos delanteros en uno: Falcao dentro del área y Costa fuera, como lo define José Sámano en El País. De acuerdo. Aquí queda su descripción: “Ante Diego López resolvió con la naturalidad propia de quien se siente iluminado. Es mucho más que un pendenciero: potente, incordión, con una armadura privilegiada para acolchar la pelota y dar un respiro a su equipo. Y, de repente, tan preciso ante el gol que lleva los mismos que Messi. Le han tomado la matrícula y a su alrededor saltan chispas. Ahora también es víctima de su matonismo y se lleva las suyas. Con todo, un jugadorazo”.
Tal vez exagere, quién sabe, pero el caso es que este futbolista vive un momento único en su carrera, que ojalá se prolongue. Por el bien de su equipo, el Atlético, y para beneficio de los que disfrutan con sus aportaciones sobre el terreno de juego. Pero lo que aumentan las dudas tienen que ver con su comportamiento, un comportamiento que requiere un control exhaustivo y permanente. Costa juega al límite en todos los sentidos. Cada partido lo convierte en un asunto personal. Él contra el resto. Baste el ejemplo más cercano: el Real Madrid-Atletico del pasado sábado. Salió con el motor revolucionado y marcó a los diez minutos. Luego se las tuvo tiesas con Sergio Ramos, con Arbeloa, con Diego López, con Pepe, con el árbitro, Mateu Lahoz... Es decir, un duelo tras otro, un sparring tras otro, una afrenta tras otra.
Así es él, un hombre de carácter y pasión, que combina las excelencias futbolísticas con un estilo combativo infinito. Nunca deja indiferente, claro. Puestas las cartas sobre la mesa, la convocatoria por España resolvería un interrogante, pero abriría otros más delicados. Y es que la presencia de Diego Costa cerraría el paso a alguno de los otros delanteros centros habituales de Del Bosque: Torres, Soldado, Negredo, Llorente, Villa. Alguno de ellos vería peligrar su presencia en el Mundial. Una pena. También está el acoplamiento. ¿Cómo encajaría en un grupo homogéneo, bien avenido, poco dado a las disputas? ¿Se limitaría Costa a pelear en el campo? Un enigma. Y en lo meramente táctico, ¿se adaptaría a un sistema tan de juego en corto como el que practica España? Otro dilema. En fin, que decida Vicente del Bosque.

lunes, 16 de septiembre de 2013

Nadal es un hombre de palabra



Álex Corretja le debe agradecimiento eterno a Rafa Nadal. Qué se puede decir de un jugador que es capaz de ganar el Abierto de Estados Unidos un lunes, en Nueva York, viajar a Madrid el miércoles, entrenar esa misma tarde, jugar el viernes la Copa Davis, dar una paliza a su rival, un tal Stakhovsky, y repetir al día siguiente un partido de dobles, donde encima es el mejor de los cuatro sobre la pista.  Pues que no está al alcance de cualquier persona. Eso señaló el capitán español públicamente. Nadal, a su lado, tomó entonces la palabra y comentó: “Si lo he hecho yo, es que puede hacerlo cualquiera”. Corretja lo negaba con la cabeza.
Y es que la modestia de este deportista no conoce límites. Como su palmarés, que pronto añadirá la condición de nuevo de número 1 del mundo. Nadal se ha educado en la disciplina y el respeto. Al adversario, al público, a los aficionados, a la prensa… Es un ejemplo de prudencia y sensatez. Por eso sus discursos en las entregas de trofeos comienzan con las mismas dedicatorias y agradecimientos.
Es el lema de un campeón que evita presumir de ello y que advierte que algún día dejará de ganar y pasará a un segundo plano. Por eso da gracias a la vida por lo que ha conseguido, que ha sido mucho y muy trabajado, y mantiene siempre los pies en el suelo. Un comportamiento imbuido por la familia y aumentado a lo largo de la relación con su tío y entrenador, Toni Nadal, que le machaca la cabeza para evitar cualquier gesto de soberbia. Ya lo tiene tan asumido que no lo olvida jamás.
Nadal es único, es leyenda, es el mejor deportista español de todos los tiempos. Sin discusión. Este año 2013 será recordado, y él lo admite, como el mejor de su carrera. El más emotivo, por producirse tras siete meses lesionado. Ha conquistado (por ahora) 10 títulos (Roland Garros, US Open, los Masters 1000 de Indian Wells, Madrid, Roma, Montreal y Cincinnati, y los torneos de Acapulco, Sao Paulo y Conde de Godó). Sólo ha perdido tres partidos. Una gesta jalonada por sus progresos técnicos sobre la pista. Juega más agresivo, más táctico. Ha mejorado el saque, lee mejor los partidos. Es la consecuencia, además, de una preparación física envidiable.
 La guinda al pastel la ha puesto en la Caja Mágica madrileña, cambiando el chip individual por el colectivo. La predisposición a ayudar al equipo español de Copa Davis a mantenerse en el Grupo Mundial venciendo a Ucrania por 5-0. Un compromiso adquirido que ha cumplido con creces. Una vez materializado, ahí quedan sus manifestaciones: “Lo que he hecho aquí, jugar dos días seguidos sobre tierra batida, después de venir de jugar en pista dura, no es lo mejor para mi físico. Pero me comprometí”. En sus palabras mezcla la
crítica con el orgullo del deber cumplido. Y deja un poso de resquemor y un aviso: no siempre estará para acudir a la cita. Por eso advierte de que algo está haciendo mal la organización de esta competición tan longeva.
Rafael Nadal  descansa en Manacor para preparar el tramo final de la temporada. Sus siguientes torneos serán Pekín (del 30 de septiembre al 6 de octubre) y el Masters 1000 de Shanghai (6 al 13 de octubre). Dos semanas para alcanzar la cima mundial. Se lo merece más que nadie.

martes, 3 de septiembre de 2013

Entrenadores a la calle



El fútbol tiene sus propios códigos. Uno de ellos, sobre todo en España, es cargarse al entrenador en cuanto las cosas van mal a un equipo. No hay tradición de técnicos a medio-largo plazo. Si hay que prescindir de alguien, ahí está el entrenador, que se lleva todas las culpas en la maleta. Es el cabeza de turco de una decisión que no repara en gastos. No cabe otro análisis. Mejor echar a uno que a veinticinco, repiten muchos dirigentes. En este capítulo, los jugadores se libran. En otros también les toca la china.
El último ejemplo lo tenemos en Osasuna. La directiva, o mejor dicho, su presidente, Miguel Archanco, no aguantaban más a José Luis Mendilibar, al que en su momento contrató Pachi Izco. La coartada, tres partidos tres derrotas. Destituido. El primero del curso que acaba de iniciarse. A Mendilibar le renovaron este verano, al parecer contra viento y marea y pese a las numerosas voces discordantes. Se ha visto que fue una medida contraproducente. El equipo rojillo no funciona, se le saltan los costurones y era ya carne de descenso. Urgía la medida, aducen en el seno del club.
Cada vez más discutido, el técnico vasco ha cumplido dos temporadas y dos pellizcos antes de hacer el equipaje para abandonar Pamplona. Llegó a Navarra para suceder al entonces cuestionado José Antonio Camacho y logró la salvación sobre la campana. Su fuerte carácter le granjeó simpatías en un club donde se valora el sudor, la valentía y el  esfuerzo sobre el terreno de juego. Una seña de identidad que no siempre alcanza para obtener buenos resultados.
Su mejor temporada fue la siguiente, cuando luchó incluso por ocupar posiciones europeas. El eje Andrés Fernández-Puñal-Raúl García mantuvo esa esperanza hasta la última jornada y alegró las noches a la afición rojilla. Pero en la campaña 2012-13 volvió el sufrimiento, la agonía, los resultados mediocres, el juego insípido, la lucha por la permanencia. Hasta el final hubo padecimiento. Mendilibar perdió adeptos dentro y fuera. La crisis no se ha detenido y el precio estaba claro.
Osasuna ha sido derrotado sucesivamente por Granada (1-2), Athletic (2-0) y Villarreal (0-3). Suficiente para despedir al preparador vizcaíno. El primer club de Primera en relevar al entrenador durante la temporada 2013-14. “Sentí vergüenza”, ha dicho el presidente Archanco. Si él lo dice.
 ¿Cuál será el próximo?   

viernes, 12 de julio de 2013

La pista dura llama a la puerta



Concluido el tercer Grand Slam del año, Wimbledon, el ranking de la ATP ha sufrido un reajuste. El paso por la hierba londinense, en algunos casos efímero como sucedió con Rafa Nadal y Roger Federer, ha influido en las nuevas ubicaciones. Entramos en otra fase, que se extenderá hasta el final de temporada. Ahora se trata de sumar puntos, mejorar, escalar posiciones, abordar el número 1 de Djokovic. Una lucha que se plantea sobre una nueva superficie, la pista dura, durante los próximos cinco meses. Entonces se cerrará el círculo y quedará definido un ranking que no siempre hace justicia. El panorama que se les presenta a los ocho primeros jugadores del cuadro, donde se ubican dos españoles, permite este análisis:
1.       Djokovic. Es el que más puntos defiende (6.080) hasta el final del curso y eso que no ganó el Abierto de Estados Unidos. Con todo, no parece peligrar su liderato, por la ventaja que atesora, a no ser que los resultados sean escandalosamente malos en forma de derrotas en primeras rondas. Mantiene una línea de regularidad envidiable, con el añadido de su buena adaptación al cemento.
2.       Murray. Tiene el segundo puesto bien amarrado, pero debe avalar el triunfo del año pasado en el US Open, su primer Grand Slam. En cambio, cayó en octavos de final en los Masters de Canadá, Cincinnati y París-Bercy, lo que le otorga margen. El oro olímpico 2012 le descuenta esta vez. Él mismo se cuestiona si no perderá el hambre de triunfos tras llevarse Wimbledon. Veremos.
3.       Ferrer. Está en la mejor clasificación de su vida y debe afanarse por conservarla, aunque no le será fácil. De lo que queda, sus mejores resultados fueron el título en París-Bercy y las semifinales del Abierto estadounidense. Tiene bastantes puntos que defender gracias a la Copa Davis del año pasado (semifinales y final), los triunfos en su grupo de la Copa de Maestros y la final de Valencia. Por contra, le fue mal en Cincinnati y no jugó en Canadá ni Shanghai. Su fiabilidad está fuera de duda, pero compite contra unos monstruos.
4.       Nadal. No tiene nada que defender puesto que estuvo lesionado en este tramo de la temporada pasada. Esto quiere decir que todo suma, aunque queda por saber en cuántos torneos participará. La llegada del cemento no es precisamente la mejor noticia para su rodilla izquierda. Se le espera para el Masters 1000 de Montreal, a primeros de agosto, si no compite antes para adaptarse, al que seguirá el de Cincinnati la semana siguiente. Su objetivo principal estará en el US Open, torneo que ya ganara hace tres años. Hay quien ha vaticinado que volverá a liderar el ranking ATP.
5.       Federer. El principal damnificado al caer al quinto puesto, lo que no sucedía desde 2003. Ha llovido desde entonces. De un tiempo a esta parte, el suizo lleva el reloj atrasado. No le funciona el mecanismo de precisión de antaño. La derrota ante Stakhovsky en la segunda ronda de Wimbledon le ha hecho replantearse la temporada. Jugará la próxima semana en Hamburgo, un torneo 500 de tierra batida con la idea de recuperar terreno. Después afrontará la gira americana de cemento que culmina en el US Open a finales de agosto, donde de nuevo están citados los mejores. Defiende el título de Cincinnati y las finales del Abierto de EE. UU y la Copa de Maestros. La final olímpica le resta. Un reto de enormes dimensiones.
6.       Berdych. Poco que perder y mucho que ganar. Su mejor resultado fueron las semifinales del US Open y el triunfo en el torneo de Estocolmo. Tampoco se espera de él que supere a los jugadores que le preceden en el ranking, salvo circunstancias muy favorables. Hoy mismo ha perdido en cuartos de final de Bastaad ante Thiemo De Bakker.
7.       Del Potro. Está llamado a cotas altas, como se vio en su participación en Wimbledon. Pierde los puntos del bronce olímpico 2012. Fue cuartofinalista en el Abierto de Nueva York y ganó los torneos de Viena y Basilea. Puede subir más puestos. Que a nadie extrañe que entre en el top-4.
8.       Tsonga. Acabó lesionado en Wimbledon y eso pone interrogantes a su rendimiento en los próximos torneos. No defiende apenas puntos en Nueva York y sí las finales de Pekín, Metz y Estocolmo.  


martes, 2 de julio de 2013

Los pecados de La Roja



La Copa Confederaciones sacó a la luz algunos defectos de la selección española. Pocos pero concisos, que estaban latentes durante la competición. Como el estilo de juego es innegociable, esta vez no alcanzó para obtener el título. A la que hubo un oponente más físico y mentalizado, La Roja sucumbió. Me apunto al paralelismo con la eliminatoria Bayern Múnich-Barcelona de la pasada Liga de Campeones. La fuerza contra la técnica, dicho en forma resumida.
Brasil hizo de Maracaná un campo de minas para el cuadro de Del Bosque. Pasó por encima de España. Desde que sonaron los himnos hasta la entrega de trofeos. La asfixió, la ahogó en el medio campo, la intimidó con repetidas faltas, la sacó de su hábitat. La Roja se pareció poco o nada a sí misma. El problema venía ya del duelo contra Italia, que enseñó el camino a Scolari.
El seleccionador brasileño tomó buena nota para la final. Y es que en el duelo ante los de Prandelli hubo ya serias dificultades para el manejo del balón, que sólo se solventó de manera clara en la prórroga. Los cambios de Vicente sí funcionaron entonces. Pero la exigencia de 120 minutos y un día menos de descanso agotaron las reservas españolas. De haberlo tenido más seguro, creo que Del Bosque hubiera introducido más novedades en la alineación. Sin embargo, como hombre prudente y conservador que es, tiró del once más clásico. Y no funcionó.
Hagamos un repaso jugador por jugador en la final:
-         Casillas. Pocas intervenciones y tres goles encajados. Tal vez pudo hacer más en el primero. Le falta un punto de forma, tras tanto tiempo parado.
-         Arbeloa. Pésimo. Estaba fundido y llegaba tarde a todas las acciones. No debió ser titular. Obligado el relevo en el descanso.
-         Piqué. Cumplió sin más. Menos atento a los cruces y más lento a la hora de defender. Fue expulsado justamente precisamente por esa razón.
-         Ramos. Todo corazón, le pudo el ansia por lanzar el penalti que hubiera supuesto el 3-1. Bien en defensa, aunque también expuesto al cansancio.
-         Jordi Alba. Pasó las de Caín ante Hulk, que le dobla en kilos. No pudo correr la banda como acostumbra. Discreto.
-         Xavi. Llegó al torneo pasado de forma y se notó. Nunca ha dado tantos malos pases como en este partido. Lento y sin compás, España perdió a su guía principal.
-         Busquets. Enorme en la faceta defensiva. Cortó todo lo inimaginable y se multiplicó para suplir las carencias del medio campo. Ningún reproche.
-         Iniesta. Un superdotado que ya quisieran tener en otras selecciones. Le faltó acompañamiento. Buscó el área siempre con criterio, aunque le martirizaron a base de faltas, la única forma de frenarle.
-         Mata. Le vino algo grande la final. No encontró nunca la ubicación. Lo mejor, la jugada con Torres y Pedro que mereció acabar en gol d
e no mediar David Luiz.
-         Pedro. Otra vez se desgastó por ambas bandas hasta acabar exhausto. Tuvo la ocasión del 1-1 que quizá hubiera cambiado las cosas en el partido.
-         Torres. Lo intentó en su estilo, pero se encontró maniatado por los centrales brasileños, Tiago Silva y David Luiz, que estuvieron impecables.
-         Azpilicueta. Salió por Arbeloa y algo mejoró la línea defensiva, aunque el tercer gol llegara por su lado. Tiene que pulir aún algunos detalles.
-         Navas. Salió para volcar el juego por la banda, pero se olvidaron de él durante muchos minutos. Provocó un penalti claro y poco a poco fue a menos.
-         Villa. Relevó a Torres con el partido decidido y apenas creó peligro. Luchó como en él es costumbre. Tendrá mejores días.
Llegan las vacaciones y luego pensar en el próximo curso. La Roja debe aún solventar los tres partidos de clasificación para el Mundial que le restan (Finlandia-España, 6 de septiembre; España-Bielorrusia, 11 de octubre; España-Georgia, 15 de octubre). El debate sobre la renovación o no del equipo no toca ahora. Poco amigo de revoluciones, el criterio de Del Bosque es mantener el bloque y perseverar en el estilo. El que nos ha hecho campeones del mundo una vez y de Europa dos. Eso sí, con un buen fondo de reserva y las energías renovables. Feliz descanso.

miércoles, 26 de junio de 2013

Los focos apuntan a Ferrer



Martes 25 de junio. Segunda jornada en Wimbledon. No llueve. Brilla la hierba. Se completa la primera ronda del torneo más prestigioso del mundo. Día 1 después de la despedida de Nadal, derrotado por un belga de nombre Darcis, pero sobre todo por una maltrecha rodilla izquierda. Sale a escena David Ferrer. Le toca volver al primer plano. Es el relevo natural de Rafa, el elegido para representar a España, como hiciera durante los siete meses de ausencia del menorquín. Sobre él apuntan los focos, la esperanza de su país. Pero no está solo. Feliciano López, por ejemplo, que se mueve a gusto sobre el tapete. Viene de ganar en Eastbourne a Gilles Simon y, a eso de las nueve de la noche, hora peninsular, repite victoria ante el francés. Va sobrado el toledano, que despacha al gabacho con 21 aces y ningún punto de break en contra (6-2, 6-4, 7-6) Que siga así. Otro español, Roberto Bautista-Agut, elimina al ruso Gabashvili y saca billete para la segunda ronda. Pierden Marcel Granollers, ante Gasquet; Albert Ramos, contra Del Potro; y Daniel Gimeno-Traver. La 'armada española' conserva munición para varias rondas.
A eso de la media tarde, David Ferrer salta a la central una vez que Djokovic se deshace de Florian Mayer. Se mide al argentino Martín Alund, 101 del mundo. El de Jávea saca el rodillo en el primer set (6-1) con pleno de roturas de saque sobre su rival. Se le nota fresco, amoldado al césped. Incluso le ha venido bien la semana de descanso tras perder a las primeras de cambio en S'Hertensboch. Mejora Alund en la segunda manga y llega el despiste del alicantino con 4-5 y su servicio. Comete tres dobles faltas y manda una derecha al limbo. Set ‘regalado’ para el argentino y partido igualado. Surgen dudas.
Ferrer lo acusa. Tira más flojo, no arriesga y el enemigo se crece. Alund vive sus mejores momentos. Inquieta y amaga, le entra casi todo, pero no le alcanza para desequilibrar. En el instante clave, cede su saque y pone en bandeja el 7-5 a Ferrer. El partido ya es otra historia, aunque un resbalón del alicantino, con 3-1 en el cuarto set, pone una pizca de duda. Ferru sale del apuro. Se ha torcido el tobillo izquierdo, aunque no se resiente y el triunfo es incontestable: 6-2. Que pase el siguiente. En su caso, Bautista-Agut.    

jueves, 13 de junio de 2013

Federer dará que hablar



Tiene Roger Federer la cabeza puesta en Wimbledon, pero antes hace parada y fonda en el torneo de Halle. Hierba alemana antes de la hierba inglesa. Preparación obligatoria para abordar el octavo título en la catedral londinense. Roger se acomoda a su elemento preferido, donde mejor se desenvuelve. Al suizo le sienta bien el pasto, una superficie que ha perdido vigencia en el circuito. Es el jugador con el palmarés más alto y no me extraña. Ideal para sus condiciones. Ha conquistado 12 torneos (siete en Wimbledon y cinco en Halle) nada menos, por delante de Sampras (10), Connors (9), McEnroe (8), Becker (7) y Hewitt (7). Sólo éste sigue en activo –participa en Queens esta semana, otro torneo en hierba- pero sin apenas opciones de ganar.
Federer lleva un mal año. Ningún título conseguido, un hecho casi insólito. Las circunstancias se le han vuelto en contra. Apeado en el Abierto de Australia por Murray en las semifinales, a partir de ahí ha dosificado las participaciones y se ha quedado a las puertas en todas ellas. En cemento y en tierra. Significativa fue la derrota ante Nadal en Indian Wells, en cuartos de final, aunque justificada por la dolencia en la espalda del suizo. A su vez, el español afrontaba la competición tras una reaparición gloriosa –triunfos en los torneos de tierra de Sao Paulo y Acapulco, y final en Viña del Mar- después de siete meses parado recuperándose de la rodilla izquierda. Rafa volvió a machacar a su amigo Roger en la final del Masters 1000 de Roma, a mediados de mayo.
La actuación de Federer en Roland Garros, hace escasas fechas, concluyó en los cuartos de final, donde perdió a manos del francés Tsonga sin discusión, en tres sets. Queda claro que el favoritismo del suizo es menor a medida que cumple años y su mente se aparta de la actividad tenística al ciento por ciento. Conserva toneladas de clase, una derecha impagable, un servicio de prestigio y una muñeca única e intransferible. Pero los torneos se le hacen demasiado largos y se dispersa en partidos que no deberían ofrecerle dificultades. Un ejemplo es la derrota en el Mutua Open de Madrid frente a Nishikori.
Nadal, con su victoria en París, le ha colocado ante el reto más importante de la temporada: ganar ocho títulos de un mismo Grand Slam. Estoy seguro de que Federer ha recogido el guante. Le motiva lograrlo en el templo del tenis, donde ha jugado partidos inolvidables y perdido una final para la historia ante Rafa. Su peor recuerdo, tal vez. Atentos a sus palabras, en las que se deduce el interés que tiene en recoger otra copa en el All England: “Mi mejor etapa este año aún está por llegar”. Y lanza un aviso: “El balance lo hago siempre después del Abierto de Estados Unidos. Estoy convencido de que la segunda mitad de la temporada irá mejor que la primera”.
Sólo otro detalle: en la pasada edición ganó el título derrotando a Djokovic y Murray consecutivamente. Y reconquistó el número 1. Que nadie dé por hundido a Federer en 2013.

jueves, 30 de mayo de 2013

Despedidas y despedidos



La temporada futbolística da sus últimas bocanadas. Es tiempo de balances, reflexiones y despedidas. Los ejemplos se amontonan en cada club de la extensa geografía española. Las salas de prensa se abren para escuchar las palabras de los que tienen algo que decir. Los medios de comunicación actúan de testigos. El mensaje, en general, va destinado fundamentalmente a los aficionados.
Detengámonos en los casos más calientes, los de hoy mismo, 30 de mayo. Así, a bote pronto, me salen tres muy concretos. El más sentido lo protagoniza Eric Abidal, que dice adiós al Barcelona. Acompañado por Sandro Rosell y Andoni Zubizarreta, pero respaldado por toda la plantilla, le brotan las lágrimas. No sólo llora el francés, también veo a Iniesta y Xavi Hernández frotarse los ojos. Es el llanto por la marcha de un compañero que ha dado un enorme ejemplo de superación frente a una grave enfermedad. La lucha del ser humano ante las adversidades. Abidal, al que le cuesta encontrar las palabras exactas, define con su marcado acento gabacho la incomprensión de una despedida no deseada. “Me hubiera gustado seguir en el Barça, pero el club lo ve diferente y es una decisión que tengo que respetar”, aduce este hombre honesto y querido.  Han sido seis temporadas en un Barcelona que ha calado en su corazón y al que abandona para regresar, según promete. “Me voy, pero volveré porque tengo una propuesta del club muy interesante”.
Ni una queja pública, ni un reproche. Eric habla con la verdad por delante, sin nada que ocultar. De ahí la principal razón del viaje a otra parte: “Quiero seguir jugando al fútbol, porque es mi pasión desde niño, todo el esfuerzo que he hecho lo hice para volver y quiero jugar”.
Menos dramática es la despedida de Miroslav Djukic, el entrenador del Valladolid hasta el 30 de junio, que se muestra escueto. Solo ante el micrófono, el técnico dice una frase rotunda: “Vengo a comunicaros que el año que viene no seguiremos juntos”. Una forma sencilla y clara de indicar que sale en busca de otros retos. Las alternativas, se comenta, son el Valencia, si no renueva Valverde, o el Benfica. Djukic se ha ganado el reconocimiento. En Pucela deja buen recuerdo y excelentes resultados.
La comparecencia más extensa, como corresponde al personaje, la ofrece Marcelo Bielsa, todavía entrenador del Athletic. Hora y media de disertación que esta vez tiene numerosos momentos divertidos. Bielsa, con la mirada más altiva que nunca, hace una puntualización: hablar del pasado no significa estar despidiéndose. Más abierto que de costumbre, locuaz a más no poder, el argentino admite su distancia con el periodismo, del que tiene mal concepto, “como de los entrenadores”, aclara. Y va más allá poniendo a su esposa como tapadera. "Les diré que mi mujer me dijo que quería ser vasca. Yo le dije, ¿Cómo que vasca, yo no quiero que seas vasca. Por qué y me respondió que porque los vascos no se van de boca. Le pregunté si es que pensaba que hablaban poco, y me dijo que no. Hablan mucho pero dicen lo necesario, nunca dicen lo que no corresponde. Tengo con los periodistas de aquí la misma distancia que con el resto, pero sí noto la diferencia. Es una prensa menos dañina", explica.
Tres ejemplos, tres maneras educadas de marchar. No siempre es así. Al otro lado están los despedidos, profesionales que deben recoger sus pertenencias sin excusas ni explicaciones. Porque sí. Trabajadores con los que no cuenta el club (la empresa). Ellos tienen más difícil la recolocación. Toca ‘venderse’, encontrar un destino cada vez más incierto, reinventarse. Y entonces me doy cuenta de que el fútbol, en esta etapa de crisis permanente, no está tan alejado de la sociedad española.

lunes, 27 de mayo de 2013

La línea roja de Nadal



Roland Garros, el grande de la tierra batida, ya está en marcha. París acoge a los maestros de la raqueta, les seduce, los cobija. Sudor y esfuerzo sobre la arcilla. La línea roja hacia el octavo título de Nadal está marcada. El tenista de Manacor ha iniciado la singladura. Sabe que el trayecto es largo, sinuoso, cargado de minas. Como las de un mastodonte apellidado Brands, alemán por más señas, que a estacazo limpio le tiene hora y media groggy. Salvado el tie break del segundo set, la vía se despeja. Rafa se planta en la segunda ronda tras cuatro mangas. Su calculadora ya tiene las pilas recargadas. Partido a partido, no más. Le encaja bien el traje de la modestia. Unos días atrás, repite por enésima vez las bondades de un año mágico, traducido en seis torneos ganados y todas las finales disputadas. “Roland Garros siempre tendrá un lugar especial en mi corazón, siempre ha sido mi torneo favorito, pero no juego con más pasión aquí que en cualquier otro lugar", señala ante decenas de periodistas.



Hay una fecha señalada, el 9 de junio, que no sale de su boca, porque hasta allí le aguardan una sucesión de batallas. Apunten posibles rivales: Paire, Nishikori, Gasquet, Djokovic… Sí, la bola del sorteo ha sido caprichosa y nos ha privado de una final con Djokovic, al que Rafa tendría que ver en semifinales. Al mallorquín le suena a extraño.
 El serbio tampoco le hace ascos. Ha subrayado este torneo, lo quiere, lo anhela… lo desea. Es el que le falta para completar los cuatro grandes. Un lapsus que quiere subsanar este mismo año. Sus palabras suenan bravuconas: “He decidido ganar este torneo y voy a hacer todo lo posible para lograrlo. Es la prioridad número 1”.  Viene de caer pronto en Madrid y Roma, pero tira de amnesia. “Eso es ya pasado”, dice mientras abre los ojos de par en par. A Nole le han colocado una autopista hasta el duelo de colosos. Dimitrov, Haas, Dolgopolov, Tipsarevic… pueden ser sus oponentes.
Por la otra orilla navegan ya Federer, al que le ha tocado un barco a propulsión, y Ferrer, ganadores de la primera entrega este domingo. Roger, siempre bienvenido en París, tendrá tiempo de restañar las heridas de Roma. Para el maestro suizo hay un cuadro de colores idóneo para llegar a la última cita. En el horizonte sólo pueden nublarle la vista, salvo sorpresón, Tsonga y Ferrer. ¿Será capaz Ferru?  El de Jávea es el cuarto en discordia y tendrá que sudarlo, pero no le quiten ojo. Un alivio para él: ya no verá en cuartos a Berdych, perdedor este lunes ante Monfils. 
Federer-Nadal, Djokovic-Federer, Ferrer-Djokovic, Nadal-Ferrer. Cuatro alternativas para la conquista de Francia. Entre ellos anda el juego. Seguiremos informando.

sábado, 18 de mayo de 2013

Ferrer es un gladiador



Gana otra vez Nadal a Ferrer y prefiero más hablar de Ferru que de Rafa, al que le sobran adjetivos. El coliseo romano es el escenario de la octava derrota consecutiva en tierra del alicantino frente a este ogro. Sucede un 17 de mayo, justo una semana después de machacarse ambos en la Caja Mágica de Madrid. Vuelve a haber chorros de sudor, cientos de kilómetros recorridos, situaciones al límite, ocasiones perdidas. Drama sobre la arcilla. Ferrer no varía el signo de los dioses. El pulgar hacia abajo le condena de nuevo en el Masters de Roma.
Atrás queda otro partido maratoniano, casi tres horas de brega. Un suplicio para ellos, un regalo para los espectadores. Se desangran los dos ‘hermanos’ en una batalla sin ritmo, de alternancias e igualdad máxima, hasta que alcanzan el tercer set. Allí explota Nadal, puro instinto depredador. Le duele no haber culminado la remontada del periodo anterior –de 0-4 sacó para el 5-5, pero se lo llevó Ferrer por 6-4- y se transforma en un Hércules indomable. La historia que se repite. Lo anterior no cuenta, sólo vale el presente, que pasa por devorar a la presa con restos a la línea, martillazos de derecha, saques ganadores y subidas precisas a la red. Ferrer asiste a la crecida y cede poco a poco, pero sin pedir rendición, si acaso un imposible. Tiene carácter y lo expulsa. Grita, perjura, se queja amargamente de una bola mal vista. Un lamento sin eco. Al cabo, el partido se inclina hacia el número 5 –dejará de serlo si gana el Masters romano-, que resopla mientras camina, exhausto, para despedir, y homenajear, a su víctima. Gloria al perdedor.
Ferrer le ha tenido contra las cuerdas, le ha obligado a sacar lo mejor. Hasta el último aliento. No es suficiente, ni ahora ni hace siete días. Vuelve a fallarle el último paso, esa diosa Fortuna que haga doblar las rodillas de su enemigo íntimo. No le debe importar ni obsesionarse. Su mérito no es menor.
Estamos ante un deportista de raza, un gladiador. La edad le ha mejorado. Rebasada la treintena, han venido los mejores resultados y ya puede presumir de tener un Masters 1000 de París, amén de otros 19 títulos individuales. Un palmarés engordado sobre todo en 2012, con siete torneos conquistados. Este año ya van dos: Auckland y Buenos Aires. Él más que nadie sostuvo al tenis español durante la convalecencia de siete meses de Rafa.
Así es David, un tenista que nunca tira la toalla. Sufre, pelea, compite. Ha aprendido a contenerse. Controla más sus impulsos. Y tiene armas para la batalla. Ha ampliado sus golpes y lee mejor los partidos. La mano de Javier Piles también cuenta. Físicamente es un portento. Cualquier maratón le resulta corto. De Roma a París, queda saber qué ranking ocupará, a criterio de los organizadores. Una polémica que la lesión de Murray puede esquivar. Mientras abandona la Centrale, la cabeza de Ferrer ya está en Roland Garros.

viernes, 3 de mayo de 2013

Orden de comparecencia

Eligió ese hotel por la certeza de contar con la máxima discreción. Mientras entraba en el aparcamiento hizo una breve recreación de la escena que seguramente tendría lugar en la habitación. Tenía claro que habían sometido a coerción a aquel individuo, pero ahora ya daba igual. Tal vez lo mereciera. Se propuso llegar hasta las últimas consecuencias. Se registró con el nombre que indicaba el pasaporte falso y subió por las escaleras con la máxima determinación. Antes de abrir la puerta, miró a ambos lados del pasillo. No vio a nadie. Entró y arrojó el maletín sobre la cama. Llamaron a la puerta y supo que era ella. La recibió con una leve sonrisa y un suave beso en los labios. “¿Has traído la orden de comparecencia?. Por supuesto, abogado". Y empezaron a desnudarse. 

lunes, 22 de abril de 2013

Djokovic no engaña

Djokovic ya no engaña, aunque trate de hacerlo consciente o inconscientemente. Lo volvió a intentar en el reciente torneo de Montecarlo, que se adjudicó el pasado domingo derrotando en la final a Nadal. El serbio es el mejor tenista del mundo, según rezan los datos y el ranking de la ATP, y como tal ejerció en el duelo decisivo de la cita monegasca. Incuestionable. Sin embargo, cuatro días antes estuvo a punto de retirarse durante el primer partido que jugaba. Tras perder el primer set ante el ruso Youzhny, requirió asistencia médica y, por sus gestos, el adiós parecía inminente. Además, como su participación en Montecarlo estuvo en duda hasta última hora, debido a un esguince de tobillo sufrido en la eliminatoria de Copa Davis, nadie daba un euro por él. Pero así es Nole. Reanudado el choque contra Youzhny, la recuperación física y mental del jugador fue creciendo hasta el punto de vencer sin problemas a su rival. Al día siguiente, frente a Juan Mónaco, también perdió el primer set y ofrecía síntomas de agotamiento. No pasó de ahí. Ganó al argentino los dos sets siguientes con claridad. A partir de entonces, el torneo se convirtió en una alfombra roja para el tenista de Belgrado, cuyas consecuencias pagaron Nieminen, Fognini y Nadal. Djokovic es un deportista excepcional que ha alcanzado la cima del tenis pese a la dura oposición de Federer, Murray y el propio Nadal. Instalado en el número 1 desde hace casi dos años, con un ligero paréntesis, añade estas dosis actorales a su irreprochable calidad como tenista. Le gusta interpretar, gesticular, tal vez fingir… cuando los partidos se le tuercen sobre la pista. A cambio, es el primero en reconocer los méritos de su oponente o aplaudir los golpes ganadores de éste. Por eso no debemos tenerle en cuenta las actitudes teatrales que nunca acaban en el abandono. Le doy un consejo al lector: cuando vea a Djokovic quejarse, retorcerse de dolor, poner cara de enfermo y pedir la presencia del médico o el fisioterapeuta, no piense que tirará la toalla. Es más, lo más seguro es que no se le escape el triunfo.

lunes, 15 de abril de 2013

La hora de dimitir

De vez en cuando, gustaba de asomarse a la ventana para contemplar el mar. De un tiempo a esta parte, la acumulación de trabajo en el juzgado se había vuelto insoportable. Aquel día, mientras echaba un ojo al informe del ‘caso gaviota’, el último sobre corrupción política, se planteó dimitir. La falta de escrúpulos de los implicados y el trajín laboral estaban a punto de convencerle. Pensó en los argumentos que debería esgrimir ante sus superiores y, sobre todo, ante su esposa, que poco o nada sabía del tema. Observó de nuevo el Cantábrico, respiró hondo y regresó a su mesa para empezar el escrito de desistimiento. La sensación de impotencia se había apaciguado repentinamente.

jueves, 4 de abril de 2013

Como la vida misma

Me despierto, me levanto, me ducho, me visto, voy a la cocina. No hay café. Busco el abrigo, me lo pongo, cojo las llaves, bajo, camino. Entro, pido, me sirven, bebo, leo, pago, salgo. Ando, miro, veo, observo, escucho, me indigno. Me empujan, empujo, me insultan, me enojo, me callo, me lo pienso. Sigo, me relajo, me río, me siento bien. Consulto mi cuenta. Continúo. Las veo, son preciosas, ––qué caray––las compro, me las llevo, entro al portal, subo a casa. No hay jarrón. Adiós flores. Me dispongo a trabajar. Enciendo, no funciona. Me enfado con el técnico, con todos los técnicos... con el mundo. Respiro, observo, sonrío. Ya ha pasado. Telefoneo, me atienden, resuelven: tiene usted que traerlo. Lo cojo, lo entrego, me hacen esperar. Al rato, el diagnóstico: ha muerto. Es un problema, pero no lloro, no grito. Recapacito. Regreso. Busco, encuentro. Salvado. Dos copias de seguridad. Tomo papel y lápiz. Anoto: café, jarrón, ordenador nuevo. Como la vida misma.

jueves, 21 de marzo de 2013

Rafa, te echábamos de menos



Permítanme que les cuente un secreto. Me encanta el tenis, lo practico habitualmente y soy admirador de Rafa Nadal desde octubre de 2003, cuando la organización del Master Series de Madrid de tenis le concedió una invitación (wild car) para intervenir en el torneo. Tenía 17 años y era una promesa en ciernes dentro del panorama internacional. Antes del debut, MARCA promovió unas sesiones de entrenamiento con el joven jugador de carácter promocional, en las que logré incluir a mi hijo, unos meses más pequeño que Rafa y también jugador de tenis, aunque con notables diferencias de nivel.
Unos minutos viendo pelotear a Rafa con mi vástago y el trato exquisito que tuvo con él me convencieron de estar ante un grande de este deporte. Intuición o evidencia, el caso es que los hechos me han dado la razón, lo cual tampoco tiene demasiado mérito. Mucho antes lo apreciaron los técnicos en la materia, según iba acumulando trofeos en categorías inferiores y daba ya algún que otro repaso a jugadores mayores que él.
Por si no lo recuerdan, les diré que en aquel torneo, Nadal cayó en la primera ronda ante Álex Corretja, al que arrancó un set. Pero empezaba a forjar la leyenda. Al margen de sus virtudes deportivas, reconocidas a través de los títulos y galardones cosechados, en Rafa destaca el aspecto humano, la ejemplaridad con que se mueve dentro y fuera de las pistas. Asegura en un libro autobiográfico que nunca ha roto una raqueta de rabia y que nunca lo hará. Está educado en ello. Le creo.
Han pasado más de nueve años desde aquel ‘descubrimiento’ del mejor deportista español de la historia. Para mí no hay discusión. En este tiempo, Rafa ha sumado 11 títulos de Grand Slam, 22 Masters Series y una ristra de récords que han forjado su imagen de héroe del siglo XXI. Ha convivido con las lesiones y ha salido indemne de numerosas adversidades. El paréntesis de siete meses que ha vivido para superar el problema de la rodilla izquierda se ha hecho interminable. Pero el regreso ha merecido la pena. Tres títulos y una final en cuatro torneos. 17 victorias y una derrota. El mejor arranque personal de una temporada.
De él destacan los expertos su fortaleza mental y el espíritu de superación constante que atesora. Afronta cada partido con el máximo respeto al rival, por mucha diferencia de ranking que exista. Eso le hace ser respetado y admirado por los compañeros del circuito. Los duelos con Federer ya son históricos y los que mantiene con Djokovic, cada vez más frecuentes, van camino de ello.
Las victorias le han servido para encontrar nuevos retos y las derrotas, para rectificar en los errores cometidos. No tiene el mejor saque, ni la mejor derecha ni un gran revés. No se prodiga en la red ni domina la volea. En cada faceta concreta hay otro jugador que le supera. Pero no hay, en el global, un tenista con una mente tan privilegiada. Por eso el rey indiscutible de la tierra batida también ha triunfado en las demás superficies. Y lo seguirá haciendo, ahí está el ejemplo de Indian Wells 2013.
Las imágenes del pasado año en París, al término de la final contra Djokovic, tras conquistar el séptimo título en Roland Garros, conmueven y reflejan la trascendencia personal de esa victoria. El abrazo con su tío Toni, un hombre de mi edad, me llegó al alma. Tal vez me estoy volviendo demasiado sensiblero. O tal vez sea que compartimos algunas similitudes. En cualquier caso, con la que está cayendo, agradezco a Rafa las alegrías producidas por sus éxitos, aunque sean a base de un buen puñado de horas ante el televisor. Un beneficio impagable que de nuevo se ha repetido en este mes de marzo. Rafa ha vuelto para quedarse entre los grandes. Que sea por mucho tiempo.

     

miércoles, 13 de marzo de 2013

La gasolina de Alves



Hablemos de Dani Alves, el lateral del Barcelona que el pasado martes, tal que 12 de marzo de 2013, completaba una actuación estelar en el partido de Champions ante el Milan, colaborando en una remontada histórica. Gracias al 4-0, el Barcelona lograba clasificarse para los cuartos de final de esta edición y ahuyentaba muchos de los fantasmas surgidos días atrás, iniciados con motivo del partido de ida en San Siro y aumentados después de las dos derrotas frente al Real Madrid.
Alves, por decirlo en dos palabras, ha vuelto. Las noticias que llegaban sobre él últimamente indicaban que había perdido peso… en el conjunto azulgrana. No hace un mes, el brasileño ya no era indiscutible en la derecha del once inicial azulgrana, bien como defensa, bien como interior. Alves empezaba a lesionarse con cierta frecuencia. Todos los percances por problemas musculares. ¿Una casualidad producto de la mala suerte o una consecuencia de una preparación deficiente? Hay diversidad de opiniones.
 Las voces críticas comenzaron a surgir desde que arrancara la temporada. Muchas de ellas iban dirigidas con saña hacia el futbolista que llegó procedente del Sevilla y que ha aportado mucho al Barcelona durante cuatro temporadas. No es secreto que el idilio con el club se ha enfriado e incluso el propio Alves denunció el pasado verano la falta de tacto hacia él de los rectores. Estuvo en el mercado y no se fue por la ausencia de ofertas interesantes. Así de claro. 
En este tiempo como jugador ha recorrido miles de kilómetros sobre el césped, una condición que le hacía único en la posición de lateral derecho. Infatigable, tal vez no haya sido un marcador excelso, pero sí un dominador de la banda, un magnífico atacante y un aceptable pasador. Mejor arriba que abajo, durante años ha congeniado con una plantilla elegida para la gloria, circunstancia de la que ha sido también colaborador inestimable y protagonista en no sé cuántas ocasiones. Disperso tácticamente, también se ha ganado la bronca de alguno de sus compañeros. 
La exhibición de la primera parte del encuentro frente al Milan, con toda la banda derecha para él, no tiene discusión. Tras el descanso, se le vio más reacio a subir para cubrir mejor las acometidas italianas. Aun así, llevó peligro y nunca descuidó su territorio. No se le recuerda un solo error.
Acusado de bronquista y teatrero, incluso por boca de derterminados futbolistas, Alves merece un respeto por su contribución al Barcelona, que se suma a la prestada también al Sevilla. Me quedo con sus prestaciones positivas, que superan a las negativas, no me cabe duda. Es más, queda evidente que todavía le queda gasolina en el depósito. Si en su momento tuvo que entrar al taller –lesión en el Barça-Real Madrid de meses atrás- su regreso a la pista le ha permitido poco a poco completar la puesta a punto de nuevo. Así que no le mandemos al desguace.

viernes, 8 de marzo de 2013

Caso sin resolver



El centro comercial había quedado en penumbra. El vigilante apagó todas las luces y decidió salir un rato a la calle. Nunca lo hacía, pero esta vez sintió un impulso irrefrenable. Abrió la portezuela del almacén y echó un vistazo al exterior. Se agachó ligeramente para traspasar el umbral. Fuera hacía un frío de perros. No parecía marzo. La noche era clara y estrellada. Sacó el cigarrillo con dos dedos y se lo puso en la boca. Buscó en el bolsillo el mechero. No estaba. Qué raro, pensó. Juraría que lo llevaba. Desistió de fumar y colocó el cigarro de nuevo en la cajetilla.
No había un alma en los alrededores. Avanzó unos pasos, pero se detuvo. Intentó localizar el sonido. Parecían gritos, tal vez de un animal. Cesaron. Volvió a caminar. Otra vez los ruidos. Paró. Al girarse, vio una sombra en el escaparate. La negra figura de una mujer, creyó. Fue apenas un instante. Se sintió paralizado. Miró fijamente la escena. De repente surgió otra imagen en penumbra, un hombre con la cabeza cubierta. Llevaba un cuchillo. Echó mano a la pistola y corrió hacia él. Al traspasar la puerta, tropezó. El arma efectuó un disparo al caer. Ni rastro del individuo. Se levantó y penetró en el centro comercial. Revisó el escaparate. Todo estaba en orden. Ningún objeto extraño, ni una pista de la mujer.
Decidió buscar en otras secciones. Conforme avanzaba, el lugar le pareció más extraño. Una sensación de angustia le embargaba y la oscuridad aumentaba sus dudas. Estaba asustado, muy asustado, pero se propuso resolver solo el caso. Volvió sobre sus pasos, mientras apuntaba al techo y...
Gritó como un lobo herido de muerte. 30 segundos dramáticos. Después, el silencio. Resbaló hacia el suelo y quedó tendido junto a su asesino. La sangre llegó hasta el maniquí vestido de cazador y rodeó el arma que aún portaba en la mano el vigilante.

jueves, 28 de febrero de 2013

Siempre nos quedará Revilla



Desde junio de 2011, cuando se produjera el traspaso de poderes, el presidente de Cantabria es Ignacio Diego, del Partido Popular (PP), y dejó de serlo Miguel Ángel Revilla, del Partido Regionalista de Cantabria (PRC). Las elecciones autonómicas y municipales celebradas el 22 de mayo anterior otorgaron la victoria al PP, sucediendo a la coalición PSOE-PRC en el Gobierno.
Revilla, que tuvo que dar un paso a un lado bajo el imperio de los votos, es un personaje muy conocido no sólo en su Comunidad, que defiende y ensalza por donde quiera que va –doy fe de que no le faltan argumentos- sino en el resto de España, gracias a sus repetidas apariciones en los medios de comunicación.
Afable y cercano, el ex presidente, ahora en la oposición, se mueve como pez en el agua por los estudios de radio y los platós de televisión, lo que también le ha ocasionado críticas en la región montañesa. No deja indiferente, eso es palpable. Habla como es, un hombre sin tapujos, y dice lo que siente, que no siempre es lo políticamente correcto.Tras un periodo de silencio, ha vuelto con fuerza a los Medios. Analiza, comenta, critica, debate y se irrita con la corrupción. Además, ha irrumpido también en las redes sociales, donde deja comentarios jugosos.
Además de político, también es seguidor del Racing y presume de ello. Acude a los partidos del equipo en El Sardinero con la bufanda verdiblanca al cuello y se fuma al menos un puro durante los 90 minutos. Hasta ahora, su butaca estaba en el palco, junto al presidente del equipo rival y el máximo dirigente del Racing. Durante un tiempo, no mucho afortunadamente, también compartió espacio con Ali Syed, el empresario indio que comprara las acciones del club, ahora en paradero desconocido. Incluso hay imágenes de ambos abrazados celebrando algún gol del conjunto cántabro. A la vista de los acontecimientos, los gestos estentóreos del asiático son un nefasto recuerdo.
Revilla también acudía al Bernabéu para ver a su equipo. Según confiesa, la única salida fuera de Cantabria. Allí, en el coliseo blanco, renunciaba a sentarse en el palco de invitados y optaba por la grada alta, con los seguidores racinguistas, donde también era perseguido por los focos mediáticos. Y disfrutaba, aunque con reparos, porque el Racing siempre suele perder en el feudo madridista.
El descenso a Segunda del club cántabro ha dejado en segundo plano muchas cosas, entre ellas la presencia del ex presidente. Soplan malos vientos en la entidad santanderina, sumida en un montón de problemas y en riesgo de disolución de producirse otro descenso. El pasado 23 de febrero se inició el año del Centenario del Racing. Un acontecimiento que alegra a los racinguistas de verdad, como pueda ser Revilla, pero enmarcado en un panorama gris oscuro. El regreso, al menos a mí me lo parece, del político cántabro al escaparate mediático, al menos servirá para animar el cotarro. Y es que siempre nos quedará Revilla, un forofo del Racing, que no se muerde la lengua. Sus críticos también se relamen.

viernes, 8 de febrero de 2013

Mi reina del carnaval



Entré en la habitación del hotel a la hora fijada y te encontré sumergida bajo un imponente disfraz de gigantes plumas rojas. Cada centímetro de tu cuerpo estaba oculto por el llamativo aderezo. Un antifaz otorgaba más misterio al cuadro. Raudo, me aproximé y con voracidad empecé a desplumarte, complacido por el juego que me planteabas. La moqueta azul recibió una nevada de penachos. Mis manos se afanaban en la tarea, febriles, pero cuanto más desplumaba, más parecía haber. Fatigado, sudoroso, desguarnecido, mi cuerpo ofrecía seguramente un aspecto deplorable, impropio de la situación. No me di cuenta, encelado en la búsqueda del maravilloso tesoro. La noche se desvaneció igual que el disfraz. Desconozco cuántas horas pasaron. Eso sí, al despertar, me encontré con una pequeña bola de plumas entre las manos. Solté una, dos, tres, cuatro, cinco, cientos, hasta que desaparecieron todas. Como tú, mi reina del Carnaval.